El pino ofrece altos niveles de resistencia


La madera de pino tiene múltiples aplicaciones. Se emplea para fabricar muebles, estructuras de interior y de exterior, tableros o chapa decorativa. En función de la procedencia, se distinguen diversas variedades de pino. El pino silvestre es frecuente en tablas y tablones, el pino radiata para madera larga y corta, y el pino gallego para encofrado.

Pero el uso más frecuente de esta especie es estructural. Su durabilidad y resistencia es superior a la de otros materiales y, al colocarse bajo el parqué (rastreles), permite los movimientos naturales de la madera, frente a las limitaciones de las estructuras fijas de hormigón. La madera es un material natural que se expande y se retrae. Si se limitan ambas acciones, se corre el riesgo de que se rompa.

 

La madera de pino se impregna fácilmente.

Sin tratamiento o deficientemente tratada, es muy fácil que una madera cualquiera se pudra o sufra ataque de insectos en plazos inferiores a algunos meses. Ciertas maderas, en general tropicales, ofertan una aceptable durabilidad natural, pero económicamente o físicamente (peso, dureza...) no son satisfactorias. Otras maderas habituales, como el abeto, podrían ser una alternativa si fuera impregnable en profundidad (el abeto es esencialmente duramen no impregnable). El pino combina un buen nivel de penetración y de retención para los tratamientos en clase 4. En el pino la albura es impregnable y su duramen lo es parcialmente.